20.3.09

A veces la nada se sienta a mi lado. La soledad más abrumadora me coge los talones, me quiebra el alma.

Qué pena, tengo que admitir que me queda grande cualquier cosa, que desde hace algunos días no hago nada más que fijarme en lo vacía que era mi vida de antes y aún así sentir en el fondo de mis vasos (de agua) que la extraño.

Hay muchas cosas que tengo que admitir, como que nada me convence, nada me atrapa; pero yo me entrego.

O que aún no sé por qué sigo detrás de ti. O que el momento más feliz del día, es cuando él me abraza y me besa y yo finjo estar dormida.

O que tengo miedo de la muerte, de la que no respeta nada, miedo que se lleve a esa mujer de mi vida a la que he dejado abandonada en sus paredes nuevas.


Quizás este blog deba llamarse confesiones ... aunque, debo admitir, que no recuerdo cual es el nombre.

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