19.4.09

En anatomía, el corazón es el órgano principal del aparato circulatorio. Es un órgano muscular, una bomba aspirante e impelente, que aspira desde las aurículas o entradas de la sangre que circula por las venas, y la impulsa desde los ventrículos hacia las arterias. Entre estos dos se encuentra una válvula que hace que la dirección de la circulación sea la adecuada. El corazón es un órgano musculoso y cónico situado en la cavidad torácica, que funciona como una bomba, impulsando la sangre a todo el cuerpo. Un poco más grande que un puño, está dividido en cuatro cavidades: dos superiores, llamadas aurículas, y dos inferiores, llamadas ventrículos. El corazón impulsa la sangre mediante los movimientos de sístole y diástole.







En la vida real, el corazón es el músculo más ajeno y dislocado de mi cuerpo. El actor principal de muchas de las escenas de delirio y auto traición de mi vida. Es un puñado de nervios, vendados con hilos de vidrio, una bomba de tiempo que suspira latidos ajenos y devuelve al aire, lo que el mismo aire le quita.
Aspira recuerdos que danzan en las esquinas del pasado, se rasga las manos y deja que la sangre brille por entre los dedos vacíos. Todos los que pasan por su lado izquierdo, se quedan grabados, profundamente.
El corazón se encarga de que la sangre se bombee adecuadamente, pero los recuerdos no se trasladan con la misma facilidad.
Siempre es más grande que el cuerpo que lo contiene y siempre está en manos ajenas, en puños que tratan de apresarlo. Está dividido en todas las letras del nombre del que menos lo considera, está dividido en fechas, en estaciones.


Se mueve al ritmo que otros marcan. Salta al compás de la voz que lo detiene. Se desnuda en la oscuridad o ante la luz de la luna. Se delata. Se mutila. Se rompe mil veces y se vuelve a componer.

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