28.4.09

Magdalena arrastra sus cenizas por las paredes, por los techos, por las carátulas de las revistas, por el borde del televisor.

-Qué mal momento para volver a la fama- piensa Magdalena en voz alta  - Justo cuando estoy empezando a admitir.


Y ahora dónde se podrá esconder, porque no hay lugar, ni silencio, que no venga este puesto a ocupar.

Con intención, estoy segura, con toda la intención del mundo, él abre sus labios y derrama falsa modestia, abre los ojos y se encuentra con mil quinientas falsas vírgenes subiendo la escalera de su casa.

No pues, Magdalena, a estas horas del paraíso, no me vengas con la locura.

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