27.4.09


Magdalena me toma fotos. Me da indicaciones vanales de como expresar lo que tengo dentro.
Ella dice que debo sentir lo que quiero que el resto sienta, según ella, esa sería la única forma de que llegue a algún lugar.
Pero aunque yo no quiera llegar a ningún lado, le hago caso, dejo que Magdalena me acaricie el cabello, me maquille el rostro y los brazos y sienta que hace algo. Que sienta que es ella misma la que se desnuda ante la cámara. Y claro, no hablo unicamente de las ropas.
Después de las fotos, tomamos vino y fumamos hasta que se nos acabe la voz. La hierba no sirve antes, pero sí después. Y no nos hace reír, nos da la calma que el flash nos revuelve.


-Y mientras miro las fotos que Magdalena tomó, ruego por que llegues tú a verlas conmigo. 
Y que al verlas desees arrancarme la piel encima de la cama; y debajo de ella-

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