26.4.09

Magdalena no duerme por las noches y no me deja dormir. Se pasea en madrugada colgada de la ventana, recordando, buscando recuerdos colgados de la pared. Tantas veces la misma pared o los mismos recuerdos.
Busca excusas para no ser feliz y entre tanta tristeza, me esconde la sonrisa.
Si ella me viera, cuanto deseo yo ver en su rostro una sonrisa, una de verdad, quizás entonces, dejaría de sufrir. O al menos eso me gusta pensar.

Magdalena ahora suenia despierta, cierra los ojos y ve el rostro de aquel que ha revuelto sus sábanas. Abre los ojos y siente el imaginario olor de la mentira. Porque nada existe, porque Magdalena sabe que ya no hay límites.

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