8.5.09

Algo está pasando.

Hoy te has despertado con una sonrisa, me encanta, no puedo negarlo. Pero tampoco puedo negar que me extraña. Hace mucho que no te veo dormir, hace mucho que no te veo despertar.

Siempre te veo estirándote, renegando de la hora, arrastrándote a la ducha. Pero, despertar, así como hoy; no.

Ahora, estoy seguro que vas a poner esa cara, con una sonrisa a medio lado, bajando el rostro, como cuando algo te incomoda pero no quieres decir que es. No te pongas así, no te estoy juzgando ni recriminando nada. En absoluto.

Esto es algo así, como cuando vimos aquella estrella diferente a todas y nos lanzamos del auto en un lugar que no conocíamos solo para poder verla más tiempo. ¿Recuerdas?

Recuerdo tu rostro en ese momento, recuerdo tus ojos brillando, te recuerdo a ti tumbándote en la pista llorando de miedo porque te sentiste demasiado pequeña.

Y te hice reír.

Nunca te lo he dicho, pero me encanta hacerte reír. Aunque no te guste tu sonrisa y te la cubras siempre y mires hacia otro lado. A mi me gusta hacerte reír, verte reír.

Y te preguntarás por qué te digo todo esto hoy. Porque simplemente me das la libertad cuando sales de la cama sin quejarte, cuando te miras al espejo sin odiarte (u odiándote menos, gran paso) cuando la balanza te dice algo y no estallan vasos contra la pared. Hoy entonces, me siento libre, porque tú lo estás.

Algo está pasando, no sé qué es, pero si así empieza, quiero seguir.

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