26.5.09

Caminaba sin sentido, caminaba de la mano de alguien.


- Cuando a ella le gustan las manos de alguien, se atrapa sin medir tiempo ni distancias. Sólo deja su vida en un rincón y se cuelga de la piel, de los dedos, de esa otra persona. Deja su vida para no cargar peso, para ser ligera como un beso de madrugada, deja su vida, porque no tiene miedo de empezar otra, de que esas manos le dibujen una nueva -


Con un pequeño esfuerzo logró guardar en su pecho el aroma de aquel individuo que la arrastraba hacia una felicidad anhelada, cerró los ojos y al abrirlos, se encontró en su cama vacía.

Magdalena había caído rendida ante el cansancio y esta vez el sueño le jugó una buena pasada.

Se sorprendió de su buen humor, respiró hondo y sintió en sus fosas nasales aquel aroma que había conocido entre sus sueños.

Avanzó hacia la mesa de noche, tomó lápiz y papel y con el rostro sonrojado escribió:

"ya conozco tus manos y las amo, ya conozco tu aroma y lo amo, sólo me falta conocerte a ti, para amarte un poco más"


Desvió la mirada por su ventana hacia el jardín y contra su propia voluntad se permitió esa cursilería.


Guardo el papel con el escrito debajo de la almohada y empezó su día cantando.

1 comentario:

Basurero Usurero dijo...

Interesante lo que dices pero cámbiale de diseño a tu blog, no se puede leer casi nada. Suerte. ¡Viva el Perú, carajo!