21.5.09

Lo lamento.

Hace un año, un día como hoy, él estaba dormido a su lado. Se habían arañado hasta las almas encima y debajo de la cama. Se habían entregado y prometido un futuro que empezaría tan pronto acabe el acto de amor.

Él le rodeaba el cuerpo con el brazo derecho y con el izquierdo la ahorcaba sutilmente, ella pensaba mientras tanto en una línea que se dibujaba en su pecho: "quedate ahí, manteniendo mi cabeza en su lugar" Lo dijo en voz alta y él solo respondió dándole un beso en el hombro desnudo y cubriéndola más con su cuerpo.

Magdalena notó que eso era lo que siempre había deseado, ese hombre a su lado le ofrecía estabilidad y amor a cambio de amor. Mientras más lo pensaba, más se desdibujaba la promesa ideal que estaba por cumplirse, de pronto, como un demonio nocturno su lado inconsciente entendió la parte tácita del contrato, ella tendría que demostrarle que se podía hacer cargo de su vida.

Con alguien como él a su lado, ella simplemente no tendría que pensar en nadie más, no tendría que quedarse en vela recordando el tiempo que vivió en otras camas, en otros brazos; porque él ocuparía todo el espacio que otros dejaron vacío, abandonado.

Cuando entendió la gran responsabilidad que era el aceptar que Alonso viva dentro de su corazón, tembló de miedo. Se levantó de la cama y sin darle tregua a la otra parte de aquella propuesta, se encerró en el baño.


Y yo te entiendo, Magdalena. Porque por dentro, sé que el miedo te puso los pelos de punta y te obligó a preguntarte cuál es el verdadero trato. Siempre recuerdo aquella conversación días después de que hiciste que él se vaya para siempre. Tomabas café, y mientras sonreías encendiste un cigarrillo y dijiste ¿quién quiere hacerse cargo de alguien como yo? soltaste una sonrisa tan triste como engañosa, entonces nadie se daba cuenta que te dolía. Nadie, excepto yo que te conozco, yo me di cuenta que esa sonrisa con la que engatusabas al resto, era solo un blindaje para no llorar, para que nadie vea que tienes las ojeras marcadas por pasar las noches en vela arrepintiéndote y volviendo a hacer círculos. No te preocupes, que yo se que nadie más lo notó.

Lo que no entiendo es ¿por qué tantas ganas de ponerte cabe a ti misma? ¿por qué esa pasión por entregar pedazos de amor y recoger cenizas de olvido? Porque yo sé que no haz amado a nadie más, o mejor dicho, a nadie como a él. Pero sin embargo te he visto en muchas calles llorando muertos que no existen o que no te pertenecen.

Te he visto de noche en miles de brazos, en miles de camas, prometiéndole a todos y a cada uno la misma sonrisa al amanecer. Luego los obligas a abandonarte, les escribes cartas y poemas de amor y si regresan, huyes por el techo para que no te alcancen y te quedes con el dolor en el pecho de un sentimiento no correspondido.


Hoy hace un año, él estaba entre tus piernas, peor aún, estaba entrando a tu corazón.







Pero él te ama tanto, que sólo finge que se ha ido, quizás para sentirse extrañado, quizás para que no te agobies y lo desheches de tu vida.

4 comentarios:

Átropos. dijo...

El miedo, Regina también sintió lo mismo, todos se alejan, y sin embargo seguimos aquí tratando de revivir a muertos lejanos, plasmando cada pensamiento en líneas mucho más que bien vividas.

Átropos. dijo...

Ese tilin es el mio y si a eso le voy.(L)

Solci dijo...

cuanto sentimiento que hay en esta entrada, con muchas cosas me sentí identificada!
te agrego a mis links nena :)
soy .com/my_ownenemy
besotes :)

MariaCristina, dijo...

sabes qué me gustaría saber?
porqué a pesar de todo el mal que hacen algunas personas, esas mismas, las que hacen mal, son felices, pero quienes sufrieron aún no pueden serlo.
cómo, dime cómo hago para optener respuesta.

quería que sepas que te leo, siempre.