8.6.09

El tiempo ha pasado, las cosas -algunas o la gran mayoría- han cambiado, y eso me lo han repetido más veces de las que puedo soportar. Mi rostro, mis manos, mi cuerpo; nada es lo mismo. Tu voz, tus labios, tus besos, otra vez, nada es lo mismo.

Ven, siéntate frente a mí, encuéntrame en tus ojos. Yo me voy a disfrazar de verdades, muy a mi pesar, para ver si me das la mano y me recuerdas cómo era la vida antes de hoy. Antes de que todo el futuro se reviente ante mis ojos y que todos mis sentimientos se bifurquen en caminos que ya no puedo andar.

Tú me recuerdas, tú eras/eres mi otro lado, mi otra mitad, mi complemento en el mundo, en la cama, encima de la mesa.

Tú, tus manías, tus manos frías, tu disimulada y en ciertas veces tierna torpeza.

Ayúdame, me he perdido, no sé el camino para alejarme de casa, no sé como regresar a verme sin dolor, sin doblarme las piernas, sin cerrarme las puertas en los dedos de la mano.


No te miento, no a ti. Y a veces, te confieso: me arrepiento de no haber aprendido nunca a hacerlo, porque tú sabes bien que cuando no miento, me escondo y me pierdo.



Y ahora las palabras no me salen de las manos, y me ahorca el nudo que tengo en el medio de los ojos.


Nada es como antes. Me alegra sólo una mitad de la verdad.

1 comentario:

Ella dijo...

yo tmb te debería alegrar... no sé que hacer, sólo sé que no me voy :(

Ya planearemos algo juntas, pero avisame tú de vez en cuando que yo ya no tengo nada que ver con tus horarios fuera de trabajo :$ yo corro si tú me dices y por favor... no sólo es la tinta la que nos une de por vida... tu sabes corazoncito