29.6.09

Me hace gracia verte sonriendo a solas y aún así a escondidas. Sonriendo, tapándote la boca con cierta vergüenza. Mordiendo los recuerdos para tratar de espantarlos, sólo para que te vuelvan a sorprender en cualquier otro lugar.

Me hace gracia que, con cada canción que buscas, te acuerdes de una historia diferente. De una sola noche de mil horas, de mil historias y unos cuantos personajes.


Yo te miro, te miro y te dejo sonreír sin preguntarte nada, porque quizás yo ya lo sepa todo, porque quizás haya sido yo la que armó el escenario, la que limpió el suelo en el que te deslizaste sin reparos ni pudores.

Quizás no, pero me gusta dejarte con la duda y poder poner los ojos pequeños mirando hacia arriba, con esa picardía que aprendí de ti y sólo de ti.

Me gusta que te imagines a alguien muriendo de amor por ti, que recuerdes todo lo que escuchaste y que olvides sólo eso que te molesta. Me gusta verte reír, a escondidas y tapándote la boca.

1 comentario:

P dijo...

El sábado me di cuenta -muy a mi pesar- que ciertos hombres no saben PARA NADA coquetear. Pero así, ¡jalados con cero dos!