15.7.09

Am I losing you?

La respuesta podría ser simple. Un simple  o no que te libere, me libere, nos libere; de sea lo que sea que nos esté atando. O quizás no.

Quizás simplemente un sí o no que permita dar un paso cualquiera hacia cualquier otro rumbo que no sea el que conocemos hasta el momento.

Un simple  o no que detenga un camino, que destape otro, o quizás no.

Ya pues, entonces; ¿qué de simple puede tener esa palabra? sea la que sea que elija. Un  o un no, los más difíciles del mundo.

Y hoy particularmente, estoy demasiado agotada para pensar, para tratar de escoger entre cerebro o corazón, o entre una mezcla mágica de tiempo, pasado y recuerdos, no quiero. No tengo ganas, no tengo fuerzas, no quiero pensar.

Hoy tampoco quiero escuchar a nadie, hoy es un día muy largo, no sé cuándo se va a acabar, sólo sé que está durando más de lo que puedo soportar, pasan las noches, el frío, las duchas tibias, cuerpos calientes, y el día no se acaba. Ya pues.

No me voy a detener a pedir consejos, ni a hacer encuestas sobre lo que me queda de vida, porque esto no es como cuando me corto el cabello y lo someto a votación, el pelo crece, pero con la vida es al contrario, con la vida de todos, you know.

Ahora, tú me haces reír, me haces llorar, te odio, te amo, te odio. Últimamente más que antes. Es difícil admitir ciertas cosas, esto no es lo que parece.

Pero es así, de un tiempo a esta parte no quiero nada más que no hacer nada, no quiero conversar de la vida, no quiero contarte lo que siento, no quiero darte la mano y ver una película tonta. O mejor dicho, no puedo, me vence la vida, lo siento.

Podría pedirte que me la quites, que me arranques la respiración y dejes que todo sea como antes, como alguna vez no hace mucho tiempo atrás, pero tú ya no sabes cómo hacerlo y eso también me apena.

Hoy me dijiste egoísta y tienes razón.

Hay ciertos días en los que no quiero nada más que no moverme de la cama y estar dentro de tus brazos, apoyada en tu pecho, tratando de dormir, de descansar de todo. En ti, pero sin escucharte, sin que digas nada, sin que te manifiestes para nada.

Pero no te das cuenta de nada, tu egoísmo también te ciega, quemas mis escritos y me pides perdón cuando ya estoy lejos de casa. Cuando ya la herida me ha llenado la boca de sangre, cuando ya le coloqué una barrita más al contador de decepciones. Ah, ¿ya ves? De eso no te acuerdas.

Y ahora, ¿qué hacemos? Mientras que ninguno de los dos se atreva a decir  y tomar acción, olvidarse, romper todo, empezar de cero o decir no y hacer lo mismo, las cosas van a tener que seguir siendo como hasta ahora: Yo gastando el tiempo, tú hablándome de nada, los dos soportando y ninguno dando support.

No ha pasado tanto tiempo, pero ¿por qué siento que estás conmigo solo para no estar solo?

Y viceversa.

1 comentario:

Veruka dijo...

Quisiera teclear unos segundos para darte la llave de la vida pero... no la tengo.


Fuerza.