29.7.09

No tengo ninguna duda de lo que sientes, Magdalena. Ni de lo que piensas, ni de lo que quieres, puedo asegurar, es más, que sé con más certeza lo que piensas que tú misma. Pero no puedo negar que yo también estoy confundido, yo igual que él, no entiendo el amor que entregas, cada uno diferente, para una persona diferente. ¿Según qué? o ¿por qué?

Si te lo digo hoy es porque no sale de mi cabeza aquella descripción que hiciste sobre él, tengo cada palabra taladrando mi cabeza, rodando por mi piel, cada una de las palabras que dijiste, como si me las estuvieras diciendo tú misma, ahora mismo.

Y sé que tú tampoco las olvidas, porque veo las mismas lágrimas cada vez que hablas de él, las mismas lágrimas que cayeron por tu rostro cuando él te preguntó: ¿quién es Alonso?


"... Alonso no es mi novio, él es una especie de todo para mí, pero nada carnal, no te hagas ideas... Claro que hice el amor con él, no sólo una vez, lo hicimos muchas veces, y cada vez era una magia diferente, era realmente hacer el amor, aunque yo no lo amaba como él a mí, él paseaba sus manos por mi cuerpo, me envolvía toda de tal forma que yo no podía sentir nada, más que la pequeñez de mi alma y sus labios paseándose por ella; de pronto se detenía y me miraba fijo a los ojos, como si quisiera capturar su reflejo en mis pupilas, no sé, era como cuando sientes que el tiempo no existe, que mañana no existe, ¿has sentido eso? ¿has sentido que nada existe, y que sin embargo estás vivo? Santo cielo! Él podía hacer eso sólo con mirarme a los ojos, y luego volvía a perderse en mi piel, yo en sus brazos era la mujer más deseada, la niña más inocente, la presa preferida. Era todo, así como él lo era para mí. Todo..."


Te vi secando tus mejillas y logré ver ese brillo que siempre te resalta cuando hablas de él, estoy segura que el que estaba frente a ti, también lo notó, y lo ocultó, porque sintió celos. No sólo de darse cuenta de que alguien más podía mover tanta emoción en ti, sino también porque él tenía la respuesta a aquella pregunta: '¿has sentido que nada existe, y que sin embargo estás vivo?'.

Su respuesta era NO.


¿Lo notaste?


No, ya sé que no lo notaste, y no te lo quise decir en ese momento porque tus euforias siempre te traicionan, era mejor que te quedes al menos una vez con el sabor de la victoria entre los dedos.

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