11.8.09

Y ahora te hablo directamente a ti. Pido perdón por el atrevimiento, pido disculpas por la ausencia y pido explicaciones por tus actos más recientes. Te entrego a cambio letras que quizás no te sirvan, pero que sin duda me servirán a mi; enough por ahora.

Seguramente en este momento te estás preguntando qué hiciste mal. Eso haces tú, mientras que ella, está planeando sin prestarse mucha atención dirigirse hacia el filo del cañón, no temas, su mente trabaja sin que ella se de cuenta.

Sigo contigo, ¿aún no sabes qué hiciste mal? Pues bueno, te diré qué es lo que haces mal: Tú gran error es confundirla, desequilibrarla. Ese es tu gran error.

Y es muy fácil, la tratas como a una niña, la besas suave y la sostienes mientras llora, después de que tú mismo la haces llorar, porque antes le exigiste la actitud de un adulto, le exigiste que sea responsable de todo, hasta de ti. La miras con deseo pero la besas sin pasión y claro, nunca delante de la gente. Profesas la libertad de la que ambos gozan, pero la sobreproteges como a un niño liciado. Te encanta hacer gala de sus cosas en común, pero nunca comparten tiempo real.

Podría seguir, pero espero que para este momento hayas ya caído en cuentas de que ella simplemente necesita un poco de estabilidad, esa que parecías ofrecerle en un principio. Necesita un poco de diversión y un poco menos de ruido, para no tener que pensar en su vida real y necesita también visiones de felicidad, esas que le quitas cuando actúas como hoy.

Perdón otra vez por el atrevimiento, pero parece que a ella no la escuchas más y si hay alguien que la conoce, soy yo. Y sé que no se explica nunca bien, por miedo a que la entiendan mucho y terminen huyendo.

Cést fini.

1 comentario:

Ella dijo...

Que deliciosas últimas 4 líneas preciosa (jó). Yo grito, te grito y hago todo el ruido q necesites, te saco a bailar y disimuladamente te piso y gritas también. Alcohol, música y yo, que más? y ya deja de hablarle bonito que aquí me tienes.