2.10.09

Desde donde estoy, puedo sentir el sabor amargo de esas lágrimas que hasta hace un minuto estaban contenidas en tu alma, Magdalena. Desde aquí, aunque no puedo verte puedo oírte sollozar, puedo escuchar las palabras ahogándose en tu garganta, puedo escucharlas como espadas partiéndome el alma.

Desde la exactitud de mis cuatro esquinas, puedo sentir el aire que te ahoga, puedo sentir tu piel alzada, tus nudillos sangrantes, tus labios partidos. Desde acá veo tus pesadillas, veo tu cama en duelo bordada de dudas, puedo sentir el nauseabundo cortejo de la muerte en tu ventana.


Me duele tu sonrisa guardada en el olvido, me duelen los morados de tu piel, me duelen los rincones de paz aniquilada.

Lo que me duele más, es estar tan lejos y no poder dejar de imaginar el dolor que sientes tú.

3 comentarios:

Luna dijo...

INCREÍBLE, me encanta como escribís!!!! De verdad, tenés algo especial.

Besos

Brida dijo...

Muy profundas tus palabras, se puede percibir la angustia un alma rota... Un beso

Loli dijo...

Yo también pude sentir a través tuyo el dolor que ella siente

No conocía tu blog y puedes creerme, ha sido una gran suerte que me dejaras un comments. Eso me trajo hasta aquí y aquí me quedo leyendo, eres extraordinaria y juro que no es adulación vacía.