16.10.09

"Todos los hombres son el demonio, todos vienen disfrazados, todos tienen la misma sangre. Y así mismo, a todos los puedes engañar."




El se va y viene. Se va saltando entre sus sueños y regresa (algunas noches) a dormir a mi lado. Viene, me cuenta un cuento y se duerme entre mis pechos. Me despierta con un beso y se escapa. Viene destruye mi puerta y revienta mi cama, pasea por mi cuerpo y se vuelve a ir.


Y un día cuando tenga hambre, va a venir a sentarse a mi mesa, me va a decir lo mucho que me quiere, me va a endulzar la sangre y tratará de devorarme.



Y yo, delicada presa autodestructiva, voy a colocar mi carne fría en un plato de oro, me clavaré los cuchillos en la espalda y dejaré que me muerda cuanto pueda, cuanto quiera.



Para que luego, él, olvide mis restos al borde de la plaza mayor.

4 comentarios:

Ella dijo...

Para que esa bestia haga eso, primero le parto una pierna y lo siento en la mesa. Le ofrezco su propia carne y lo obligo a tragar. El vomito lo meto en una de sus tripas y con eso lo ahorco. Si todavía sigue vivo (porque siempre pasa eso U_U) hago anticucho y por maravillas de la vida y mentes tranquilas... ME LO COMO.

Creo que entiendes la idea :)

angel21mbp dijo...

Jajaja oye que relato!! Uff!!! jaja

La otra vez leí donde sO! que el poder de la relación lo tiene el que ama menos, y es un tanto cierto, porque cuando amas más que a tu propia vida a una persona, y está es la única por la que vives, es facil desprenderte de todo lo demás, dejarse morir o dejarse matar por él, pero sabes amiga, el amor no es poder.... Si querés amar, amá pero que no te consuma, que no sea una droga de la que hay que depender....

Besitos!!

Psicotika dijo...

oleeeeeeeeeee
q buen refran ese de los hombres....

semkesch dijo...

Me encantó, mi siamesa.
Se lo acabo de leer a Ama.
Te amo.