4.11.09

Alonso, ven.

Hoy es uno de esos días.

Hoy es cuando te necesito a mi lado, en mi casa, en mi cama. Te necesito cubriéndome los ojos y tomando mi mano entre las tuyas. Necesito que me digas que todo estará bien, porque tú siempre dices la verdad y porque yo creo todo lo que dices.

Hoy, esta noche; necesito un cuento a medias. Necesito una taza de café y un beso en cada mejilla.

Y luego silencio. El silencio más hermoso. El que puedo compartir únicamente contigo. Esas palabras que no dices pero que sé que pasan por tu mente, esas miradas que me llenan el espacio que sobra en mi corazón. Despacio, muy despacio, paseando tus dedos por mi piel.

Me detengo a observar todas las marcas que dejaste en esta casa, nada parece suficiente. Empiezo a arrancar las paredes. Incendio cada cuarto y otra vez, las llaves vuelan por el mar. Y él no acaba nunca de vomitarlas.

Y entonces, otra vez se apaga todo, otra vez el aire me ahoga y vuelven las mismas lágrimas de toda la vida. Vuelve el mismo frío y las mismas ganas de escapar.

El infierno se quedó aquí, Alonso. Y nunca dolió tanto cuando estabas.

Sin embargo, vienen miles con otros nombres. Vienen e intentan cambiarme el rostro llenándome el recuerdo de palabras... Y, ¿si vienes tú y alejas a todos? ¿Si vienes y les dices que nada es suficiente, que solo estoy mintiendo porque ninguno de ellos eres tú, porque nadie sabe decirme lo que quiero oír?

Veo pasar mi vida, engañando mis instintos, diciéndome que hay vuelta atrás. Alegrándome de logros que no me llegan a los talones. Pensando solamente en lo que no tengo. Veo el reloj revolverse como alas de mariposa en mis pupilas. La noche llega y se va. Pasa sobre mi. Sin dejarme si quiera el sabor de un buen sueño.

Se hace tarde.



Cierro los ojos, ruego porque vengas, porque esta noche te aparezcas mágicamente, como tú sabes, como siempre lo hiciste. Espero, ventanas abiertas, por ti.



Y si mañana llega otro día, me dará igual, nada amanece sin tu risa, nada se despierta sin tu voz.




2 comentarios:

Ignacio Reiva dijo...

Querida amiga, vale la pena amar a quien vuelve todo un infierno, a quien no nos permite la libertad de encontrar a otro capaz de re-crearnos. Un gran beso.

Ayu Fernandez dijo...

Hola Vero, me encanta realmente como escribis, supongo que es una bendición de muchos, y me alegro por eso, ojalá todos pudieran alimentarse de esto que nos hace tan bien y que a su vez hace bien a los demás. Gracias por pasar, besotesss