10.1.10

Dormir ya no es una opción. Mi cuerpo maltratado sólo da vueltas interminables en la mitad de la cama.

El amor me ha golpeado el corazón hasta romperlo y se ha marchado de casa sin decir adiós.

Infarto a la pasión, a las caricias nocturnas, al abrazo después del sexo. Muerte súbita.


La vida me está cobrando con resacas, he bebido todo lo que pude de sus labios, he mezclado todo, puro, seco, sin vomitarlo. Ahora, mi cabeza no sabe nada más que inflamarse y causarme dolor, dolor en el lado racional de mi cerebro. Quisiera no pensar.

Quisiera no estar despierta.



M.

2 comentarios:

Basurero Usurero dijo...

Bueno dejame decirte que las drogas ayudan a no estar despierto, esa es la salida que encontré a tu dilema años atrás; aunque no la recomiendo. Suerte.

Ignacio Reiva dijo...

Enamórate del sueño, amalo como lo amabas a él. Se infiel al recuerdo acostándote con el sueño. Tal vez nos enamoremos porque somos incapaces de amar el sueño, los sueños y por eso cuando volvemos derrotados nos castiga. Un gran beso.