3.5.10

Magdalena tiene los ojos cerrados. Una duda está doliendole en el medio del pecho, se desespera por acabarla, pero no encuentra una salida razonable, el miedo de hacer algo mal, muy mal, tan mal que no le permita dar vuelta atrás, la toma por los tobillos.

Pero te conozco y sé por qué otra vez tus noches no tienen ningún sentido. Sé por qué las pesadillas han regresado y sé que estás esperando el momento de tocar fondo, otra vez.

Sé que estás buscando todas las trampas que recuerdas y estás saltando sobre ellas esperando que te atrapen. Sé que te empeñas en acabarte a ti, aunque no seas tú el origen del problema.

El no tiene alma, Eme. No te empeñes en creer que estás en ella, porque no existe. No te rompas más los dedos escribiendo su nombre, porque el no va a volver por ti. No derrames más tu vida por tus ojos, porque el jamás se va a enternecer, jamás.

No le creas a las cosas que relees, porque él no es el mismo que tú conociste, no es la misma voz, ni las mismas manos. Ni siquiera tú eres la misma que se metía entre sus sábanas. El tiempo ha pasado, pronto te darás cuenta de sus marcas, ojalá entonces, que no sea demasiado tarde para ti, ni para mi.

Con él no cuento porque su tiempo se acabó, él mismo se encargó de destrozar todos los relojes, de desparramar la arena de ellos sobre tus mares de lágrimas y dejarte el corazón estéril.

Qué pena, Eme, toda tu vida está limitada a deseos que no te escuchan, a palabras que nada tienen que ver contigo, a un cuerpo que no te pertenece. Y mientras tanto, dejas que el mar se lleve las pocas oportunidades que la vida te regala, dejas que tu casa se derrumbe junto con las manos suaves que ofrecen subsanarla.

Yo no siento nada por él, no tengo odio, ni rencor, ni pena, nada. Lo aclaro para evitar luego tus reclamos en mi rostro, pero, Eme, de ti no puedo decir lo mismo.

1 comentario:

Arann' dijo...

Digo que me encanta tu forma de escribir, de expresarte y de contar lo que llevas dentro. Y, a mí, justo ahora, tus palabras me han echo recordar muchas cosas. Y por ese echo, que parece insignificante, pero no lo es, ahora mismo me tendrás como seguidora.
Espero que te pases por mi blog, nada comparado con tu forma de escribir pero, en fin.