19.7.10

no te vayas

Eme se deja caer sobre su lado izquierdo en el suelo congelado. Sus manos están frías y blancas, su rostro pálido y descompuesto. Su cuerpo entero es el alma de un títere cansado. El titiritero ha abanado su puesto y ella yace, sola, pesada. Yace sin aire, sin lágrimas.


Yo te abrazo, Eme, yo te cuido; si te dejas. Si me dejas volver y me encierras otra vez entre tus piernas. Yo sujeto tu cabeza y ahuyento los remolinos que no te dejan dormir.

Llora en mi hombro, en mi pecho, en mi vida entera. Yo seco tus lágrimas y suavemente te convenzo de que la vida es el cuento que necesitas creer. Lo haré, si te acercas un poco, si me cuentas al oído lo que te duele. Delicadamente curaré tus heridas. Dormiré al pie de tu cama, cantaré toda la noche canciones de cuna, si aceptas.





(Despacito me suenan en francés sus palabritas, despacito en mi oído derecho, me habla en francés, me abraza, despacito)

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