8.7.10

"Nuestra guerra no es contra ella, sino contra los demonios que la habiten"


Aquí la noche no deja de llegar. Y sin embargo, a veces tú te vas y yo me quedo perdida en un universo vacío de palabras, y así, sabes bien; yo no sé vivir.

Me golpeo, me entrego, ruedo en el fuego. Ofrendo mi piel y mi sangre y nada llega a mis manos. No llega nada, y así, sé bien; no podré hacerte regresar.

Te extrano, eso es lo que duele. Las llagas en tus manos, tus manos sobre mi piel, mi piel inflamada de pasión. Vida en llamas.

Vida que no sabe a nada ahora que no te tengo al lado mío. Vida que se apaga de a pocos. Vida que no es vida si no estás.

El resto de recuerdos se van con el viento, me despeina, y se lleva lo poco que me queda de ti. Cómo podrás entonces, seguir el camino de regreso a casa? El viento se está llevando las migajas de amor que dejamos en el suelo. Temo por mi vida si no te encuentro volviendo a ella.

Ten piedad de mi. Acércate, olfatea mis débiles horas trasnochadas y múdate al centro de mi infierno. Dame un beso y te doy otra vez el alma.

Todopoderoso, absoluto, magnífico. He de romper las líneas del cielo con un grito si una de estas noches te enredas, serpiente veneno, entre mis piernas.


Muerde la manzana, apaga la luz y olvidemos el cielo.

Tú me habitas y yo ardo para ti.

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