12.8.10

Penélope encadenada. Corazón condenado a destejerse eternamente. Se teje una sonrisa por las noches, se desteje la razón en madrugada. Encadenada esperando tu respuesta. Tu voz -latido marino- que no llega. Y si llega, que no alcanza.

Infierno diario, abierto y despiadado. Distancia, soberbia, estallido interno.

Penélope sentada en mi pellejo. Tejiéndome mentiras de papel en las muñecas. Penélope olvidada por la prisa, por la gracia omnipotente de tus ojos.

Tejo líneas para ti, para fingir que no me devoran ante el mundo entero, para que creas que vengo a buscar a alguien más.

Mi castigo.



Tú.

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