1.10.10

¿Qué se hace con el miedo?

Mi delito es la torpeza de ignorar
que hay quien no tiene corazón.


Días de furia. Estamos enredados desde los tobillos hasta el infinito en el limbo que nosotros mismos creamos. Estamos furiosos de miedo y se nos nota desde el otro lado del mundo. Nadie nos juzga sino nosotros mismos. Tú mismo.

Tú creaste este infierno y yo disfrutaba bailando entre tus cuerdas vocales, yo padecía de amor y tú alimentabas con ausencia el miedo desgarrador que tenía de perderte. Y te vas.

Y no sé qué sentir. El miedo me muerde y es todo tu culpa.

Y te desdibujas y yo siento alivio. Y miedo.

Ese miedo que en mi rostro se ve como complacencia, se ve como un nuevo horizonte en las líneas de mi mano. La misma mano que enlazabas con la tuya.

El reloj de arena estalló en mis narices y todo el desorden que dejó no es más que una cama de nubes, quiero dormir aún sabiendo que esta noche tampoco llegarás.

Duele saber que te vas y que mis instintos no me obligan a ir detrás de ti.




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