6.12.10

Me gusta cuando dices que somos amantes, me recuerdas que lo prohibido nunca deja de gustar. También me recuerdas a alguien y es ahí cuando todo pierde sentido. Porque todo lo que yo aprendí de el, no me servirá contigo. 

Y todo lo que yo quiero es algo que tú nunca podrás dar. 

Sin embargo sigues merodeando las esquinas de la pasión y me encuentras, porque eso soy. Me encuentras, no porque quiera verte, sino porque no puedo no hacerlo. 

Algo nuevo tiene que salir de mí. Una nueva yo, sin sonrisas infantiles ni palabras que en mi voz deban sonar a prohibido; aunque lo prohibido nunca te deje de gustar, cuando caen en tus oídos no es lo mismo. 

Preferiría que sea él quien diga que somos amantes, preferiría poder decirle a él infantilmente las cosas que aprendí, preferiría que dejes de golpear la puerta y yo tenga que ir descalza y desesperada a abrir.

Él no llega y yo no puedo con la soledad.

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