16.12.10

Son graciosos los círculos de la vida. ¿Usualmente la gente termina odiando en lo que se convierte cuando crece? Tú sabes quién soy y no quieres venir a decirme lo que necesito. Sólo sé que mis penas me han superado y no encuentro principio ni fin a nada. 
Es como si, cada vez que las cosas encuentran su rumbo, alguien se da cuenta y me envía un tornado para despistarlo todo. ¿Entiendes?

Las cosas están bien. Sin embargo todo está podrido. Se me acaba el tiempo, Alonso. Se acaba y no hice nada, nunca hice nada. He perdido los mejores años de mi vida en quejarme, he gastado fuerzas en sobreponerme a las heridas que yo misma me hice y he derrochado oportunidades sólo porque el miedo puede más que mis ganas. 

No gano nada diciéndote esto y aún así lo hago. Y lo haré hasta el día en que me pidas que deje de hacerlo (por favor, no me lo pidas nunca)

Tu abrazo en este momento es el único rincón en el que me puedo refugiar y dada la distancia, tu abrazo no son sino mis propios brazos bañados en el perfume que dejaste en mi tocador. 

¿Recuerdas esas noches? No paso un sólo día sin recordar tu sonrisa, sin recordarte, perfecto placebo para el dolor de mi alma. Siendo que aún no encuentro la razón al dolor, tu sonrisa era la paz que inexplicablemente me curaba. Y ahora no la puedo ver, estoy ciega del alma y sorda de todos los demás sentidos. La distancia es un cuchillo que circunda incesante, como maquinado por un armatoste del demonio. Se me ha clavado en lo más profundo de mi profunda pena. Y sangro.

Lo mismo es la soledad. No sé mantener a nadie a mi lado (o es acaso que esas cosas ya no existen en estos tiempos) la gente me da la espalda y yo sonrío altiva, porque corro el riesgo de largarme a llorar, de dejarme caer destrozada. He optado por reírme de todo, como siempre, mi sentido del humor está intacto. Negro y doliente, ingenuo, ácido, simple, infantil. Linda mezcla. No soporto crecer y no soporto que nada de lo mío crezca. Así, entonces, mi humor sigue siendo el que conociste.

A veces pienso que me auto infrinjo esta soledad y esta distancia; y este dolor y esta rabia. Últimamente siento que las invento para sentirme mejor por el mundo, me estoy auto martirizando para que el mundo lo vea, ¿qué te parece? 

Yo sé que sabes de qué hablo, pero sé también que sabes que esto es real. O quizás, simplemente ya no sé cómo volver.

Nuestra canción favorita ha terminado y nunca fuimos al baile de promoción. Deberíamos agotar nuestra vida antes de que sea demasiado tarde.

Te contemplo desde aquí, a la luz de las velas.

Pd: Judas no regresa a casa hace más de cuatro días, no recuerdo si he llorado también por eso, pero ahora tengo miedo.

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