31.5.11

Me gusta hablar contigo. Me gusta saber de ti, aprender de lo que sea que digas, aún cuando muchas veces yo lo haya sabido antes; me gusta empezar a aprender después de ti. 
Me gusta recordar, siempre fue una de mis actividades favoritas. Ahora ya sé qué recordar, sé cuándo, cómo y dónde. Quizás aún no lo sabes, yo sé demasiadas cosas.

Esa noche estaba temblando de miedo, de pena, de frío. De ese frío que deja una ausencia, esa ausencia que no sabes manejar pero que yo creí que había aprendido a controlar.

Pero, en serio, me gusta mucho hablar contigo y creer por un minuto que sé lo que piensas y articular palabras rebuscadas y pensar dos segundos antes de soltar lo primero que se me ocurra, para que quizás, cuando acabe de hablar, tú me digas "está muy bien" y me hagas sentir aprobada y good enough.

Y cuando empieces a prepararte para decirme adiós, empieza a faltarme el aire y recuerdo todo lo que no te dije y quisiera pararme frente a ti y sentir esa misma sensación de minutos atrás y escucharte decirme que "está muy bien" y ver cómo me miras. Y pestañeo y despierto y todo se ha acabado. Estás con un pie en el abismo y lo primero que se me ocurre es lo que se escapa de mi boca, sin segundos previos para analizar. Seguramente es algo que no debí decir, pero te intriga y ya estás otra vez enredado.

Es que, realmente, me encanta hablar contigo y escucharte reír y que digas algo que logre ponerme nerviosa y me haga reír y me tape el rostro con la mano (porque aún no me gusta mi risa) así no me estés mirando. Y responderte con astucia para que te sientas bien y me digas "está muy bien" 

Y cuando al fin te vayas, tener algo nuevo para recordar, ponerme nerviosa, reír, taparme el rostro.


Tratando de evitar sentir el vacío de todo lo que no dije, de todo lo que no vi, de todo lo que no escuché.

1 comentario:

Ela dijo...

a mi me gusta Todo, hablar de él, con él, mirar esos hermosos ojos y verle sonreír todo, absolutamente todo