15.6.11

14-09-2009

Una vez te pregunté si realmente te importaba. Te expliqué también el por qué de mi pregunta; te dije que no entendía cómo podías decir que me querías si no sabías nada de mí.

Tú dijiste: "sé sólo lo que tú me dices, pero nunca dices las cosas completas"

Y es cierto, siempre te he ocultado cosas, nos mantuve en una especie de burbuja, en una estúpida ventana que separaba nuestra vida de la vida real... según yo. Muy mal pensado, para variar.

Entonces ahora no quiero contarte todo porque, tampoco sé si te interesa. No quiero darte razones para que me creas, para que me escuches o mucho menos, para que te enamores de mí. Sólo quiero que seas compasivo, que me respondas al menos, que no permitas que ande a tientas.

Sólo pido una reacción que me haga sentir que no lo hice todo mal, una sencilla respuesta tuya que me diga que me entiendes, o que no, pero que me diga algo.

No quiero encerrarte en mi cama, no quiero amarrarme a tus cabellos, no quiero perderme en tus brazos. O quizás quiero, pero aún así, no lo haré porque, he entendido que ese no es mi lugar.

Pero si yo -que veía tan difícil dar la vuelta-  he logrado salir y no sólo eso, sino que también he logrado seguir andando ¿por qué tú, tan libre, tan grande, no me dices simplemente algo? Lo que sea...

Y si no me quisieras más, créeme, me gustaría saberlo. Me gustaría que me digas "no" fuerte, rotundo. Un no tan grande que me permita aferrarme a sus dos piernas y escaparme en ellas para olvidarme de ti.

Mientras no lo escuche, supondré que hay algo dentro de ti que me pertenece, sólo quiero que me ayudes a saber qué es, que compartas lo que es mío.

Y yo, humilde sólo contigo, lo multiplicaría si me lo pides.

2 comentarios:

Ela dijo...

siempre me reprocharon no contar todo de mi ...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Realmente bello...

Saludos y un abrazo.