30.6.11

Resulta, entonces, que mi reflejo luce tan cansado como mi corazón en pedacitos. 
Hemos perdido buenos días 
sólo por el placer de quedarnos colgados de las dudas.


Pero yo te mentiré. Te miraré fijo y te diré que no te necesito. Respiraré profundo y sentiré cómo se quiebra otra parte de mi cuerpo, otra parte que se quedará en la necesidad de tus besos; otra parte que te ha extrañado tantas vidas y que ahora, así como mis manos, se reseca y sangra.

Te diré "yo ya no te necesito" y ese será mi último movimiento.

Después de tomar un café, vamos a compartir las cosas que nos pasaron en la semana, caminaremos hacia mi casa que antes de todo esto era nuestra casa y te daré las gracias por todo. Te daré un beso en la mejilla y un abrazo sincero a medias y terminaré nuestra noche prometiendo seguir en contacto.

Me daré la vuelta conteniendo las lágrimas y los besos, llegaré hasta adentro rogando porque mi actuación haya sido convincente y esperaré esa llamada que traiga tu voz desde el otro lado, diciéndome que te has enamorado otra vez de mí.

1 comentario:

Ela dijo...

ayyy todos hemos mentido así alguna vez, vaya que hay que ser fuertes y actuar como nunca para no salir corriendo