21.7.11

Revlov

Otra vez está saliendo el sol en Lima; en pleno invierno. Hace media hora estábamos a casi 16º y ahora, si vieras el sol que entra por mi ventana y que me da directamente en los ojos y que además hace que me ponga cada vez más chinita para poder ver la pantalla... no dirías nada, no te sorprenderías, seguirías tu camino, probablemente ni siquiera sientas calor.

¿Te acuerdas de esa tarde en el parque, en la que después de un sol hermoso e inmenso empezó una lluvia que nos arruinó los planes y los zapatos? Esa tarde dijiste que el clima de Lima era el clima de mi corazón. Cambiante, desequilibrado.

Sé que sabes de qué hablas y sabes de qué hablo. Lo sabes todo y sé que tomas ventaja de eso.

Te estoy enviando esta carta con un poquito del perfume que tanto te gusta y que sé que por más que lo percibas en cualquier mujer, te recordará únicamente a mí.

Envíame algo desde donde estás. Me bastaría con un poco de nubes o con una gota de agua de mar. Si quieres, yo misma iré hasta la playa más cercana, meteré los deditos al agua y recogeré mi encomienda. Algo, lo que sea que te sobre en este momento.

¿Recuerdas cuando me llevaste a ver el mar casi a las cuatro de la mañana y yo estaba además de congelada, petrificada de miedo por imaginarme lo que podría encontrar? Luego de eso, me llevaste cargada hacia la orilla para que no se arruinen los tacones de mis zapatos e hiciste figuras con la arena. Yo me reía de cada cosa que hacías, hasta que no pude ocultarlo más y rompí en llanto. Rompí en la misma lluvia de esa tarde en el parque. Y corrí hacia algún lugar lejos de ti y arruiné mis zapatos. 

No he ido a ver el mar desde hace mucho tiempo. Siento miedo aún, siento ganas, porque mi nueva vida llena de sonrisas y besos bajo las sábanas me provoca todo. Pero el miedo, el miedo y la debilidad son fuertes, también.

¿Recuerdas esa mañana soleada en la que caminamos tomando fotos a personas desconocidas? Esa misma mañana descubrí lo hermoso que se ve tu perfil contra el sol. Esa mañana, me acerqué a pedirle a mi amor platónico que pose para mí y me dijo que no. Le tomé la foto, igual y él salía con medio brazo sobre el rostro. 

Luego vino la lluvia ¿recuerdas? y nunca revelamos esas fotos.

Hace mucho calor y estoy confundida. Sigue siendo el mismo clima en mi corazón, a pesar de todo, tengo miedo.

3 comentarios:

Ela dijo...

y eso es lo peor de todo, sacar el miedo...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Siempre un palcer volver por tu casa.

Saludos y un abrazo.

Perdida bajo la superficie. dijo...

me encanto tu blog, te sigo, me seguis ? :)