13.10.11

Para cuando no cumplas años I

Podrás decir de mí lo que quieras, pero no me arrepiento de nada. Soy yo la que está aquí, otra vez, mil veces más, parada ante la nada que dejas. Soy yo la que cada vez que no encuentra nada, se pone a dibujar sonrisas basadas en aquellas cosas que ahora niegas y que nos abrazaron mientras éramos felices.

Anda, di lo que quieras, lo primero que se te ocurra. Dilo mientras me cierras la puerta de tu corazón, tan fuerte que rompes todos mis sentidos. Nada cambiará el hecho de que soy yo lo más colorido de tu casa, el plato favorito de tu mesa y el sonido más dulce de tu vida; nada lo cambiará, ni siquiera la cantidad de veces que lo maldices.

Di algo, lo que sea. Di que no me quieres, di que me quieres lejos; sólo dime que me quieres y probablemente en ese momento mi cuerpo se aleje un poco, lo suficiente como para que sientas necesidad y me busques y me abraces y te des cuenta a fuerza de que todo lo que digo existe. Y tú y yo, existimos y estamos aquí, desbordados por la necesidad del otro.


Yo te espero.

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