5.10.11

Répondez s'il vous plaît

No estamos desesperados. 
No estamos rompiendo las ventanas de la realidad, 
estamos simplemente caminando,
él por mi camino y yo como siempre 
en contra de mí misma. 

Sin embargo octubre llega con todas esas noches lentas en las que nadie me hace el amor y se va, o con esos días en los que haré el amor con alguien y luego me iré, o simplemente alguno se irá dejándome en una cama fría, felizmente vacía a la mitad. 

Octubre también es tu nombre retumbando dolorosamente en mi pecho, palpitándome alterado en cada suspiro al viento y acompanándome como el humo de mis cigarrillos.

Tú eres veinte días de octubre, eres novecientas horas en cada noche, eres mil golpes en el recuerdo. 

Si alguien te deja la cama vacia a la mitad, lo único que pediré será que en el lugar en el que estuvo ese cuerpo, esté ahora la libertad de estirarte hasta reventar, de reírte de ti y de tus ímpetus cansados, de mirar hacia a fuera por la ventana y llevarte las cenizas de cigarro hacia donde quieras.

Toda la noche viene a ser la misma noche, la última en la que estuviste aquí. La última en la que fuimos uno en la cama que ahora me queda vacía a la mitad, fría.

Mi cama es tuya, mis colillas apagadas furiosamente contra las baldosas de la casa, mi casa es tuya y todo lo que habita en ella, también.

La mitad vacía, es tuya y el frío de la almohada abandonada espera atento para marcharse cuando des el paso hacia ella.



Y cuando vuelvas, el infierno seguirá siendo nuestro lugar favorito.

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