20.10.11

Te has acostumbrado mal a encerrarte entre los dientes de lobos que no te llegan ni a los talones. Estás acostumbrada, muy mal acostumbrada a pedir más de quien no te da nada. 

Te gusta revolverte en cenizas que se lleva el viento, y luego lloras por perder lo que sabías que no era tuyo. Tu cabeza te juega mal y tú crees que juegas con el resto.

¿Hasta cuando tendré que estar yo buscándote en las flores muertas? ¿Cuándo te darás cuenta que las galletas a veces dicen la verdad y la fortuna la tienes encerrada en las líneas de tu mano?

No existe tal verdad, lo sé y lo sabes. No existe el recuerdo de nada de lo que hayas podido encontrar. 


Deja que tu cuerpo baile, haz tu propia música y baila.

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