16.11.11

Incompletos

Ya sabíamos hacia dónde íbamos. Todo el mundo lo sabía. Todos nos miraban en silencio y veían que estábamos derrochando nuestros pasos. Estábamos caminando en vano y todos lo sabían.

Estabas tú, enmelado hasta las manos de mi veneno. Estaba yo, mirándote venir a mi centro, tan dispuesto a morir en mi regazo. Y todos los demás nos miraban.

Y cuando empezaste a caminar en contra, a recoger todos los besos que a voluntad colgaste en mi deseo, entonces cerré los ojos. Podía escuchar cómo te alejabas, pero no quería ver que los demás seguían mirando cómo rompías con tu desidia lo que tanto esfuerzo pusiste en construir.

No puedo negarlo, algunas noches me deshago en los recuerdos marcados en las paredes, me golpeo hasta caer y hacerme barro, polvo del pasado mezclado con lágrimas.

No estoy dispuesta a llegar hacia ti, no así. No voy a caer, barro entre tus dedos, para que tengas la facilidad de amoldarme otra vez a tu antojo. No más.

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