22.12.11

Conjúgame también

Me gustan las palabras
me gusta llenarme las manos
llenarme la boca
atragantarme de palabras 
llenarme el corazón
vomitar.



No recuerdo tus manos. Me asusto, tiemblo, cierro fuertemente los ojos tratando de trasladarme a un pasado lejano en el que tenías tus manos en mi vientre y reías. Abro los ojos, recuerdo todo, menos la forma de tus manos.

Estuve una vida entera ahí y no recuerdo tus manos, no recuerdo cómo llegar a casa. Será porque perdí mis memorias más preciadas, será porque nunca existió tal casa, será porque cambiaste el camino para que no pueda llegar nunca más.

Te he visto en pesadillas, te he visto sobre mí en la cama y he llorado. He pedido cambiar por un minuto mi fantasía por realidad, pero tú no has escuchado y yo no recuerdo tus manos, ni sus líneas, ni su transpiración, ni la forma en la que me sostenían cuando estaba por caer, ni la forma en la que me hundían cuando ya estaba en el fondo.

Seré el humo de mis cigarrillos y llegaré a ti en el aire. Y tendrás que respirarme y recordarme. Y verás tus manos tan lejos de las mías e intentarás volver.

Era mentira eso de que me he ido. No me he ido.

Nunca me he ido

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