14.5.12

El sol hacía un contraste perfecto sobre su piel de leche. 
Entre sus brazos no habían horas, ni días. 
No había oscuridad ni pena.


Las noches en su cuerpo no acababan nunca, la vida daba vueltas como en un espiral y todo retorno era posible si estaba de su mano. Cada tarde nos encontrábamos en el mismo lugar, nos dábamos un beso pálido y disimulado y caminábamos hasta mi casa. Cada visita venía precedida por el ritual de esconder todas las huellas de visitas pasadas. 

Teléfonos apagados, ventanas cerradas, almas abiertas y labios encendidos. 

Un país se construye en esta cama. Su cuerpo emana un maravilloso olor, un veneno perfumado que encanta y debilita. Y sus manos despiertan hasta el último de mis sentidos. Mi piel se enreda en sus dedos, mágicamente me inunda y me levanta. 

Y cuando todo acaba, otra vez el tedio que sucumbe únicamente ante el recuerdo. 

Pero acaba muchas veces y se va, y pasan años hasta volverlo a ver.

Y duele tanto vivir de recuerdos.

2 comentarios:

Augustine dijo...

Asdfgh OMG! Es tuyo? Por favor que hermoso! ♥

Ella dijo...

Así es Agus, todo lo que está aquí, es mío <3 Graciasssss <3!!!