24.8.12

Eres lo más hermoso que he visto; y lo sé. He muerto muchas veces. He muerto en camas ajenas que nunca más me volvieron a esperar, he muerto al pie de tu cama y tú luego te dormías y eras hermoso también. 

El ruido de tu respiración era rítmico y audaz y tus ojos cerrados se movían alterando mi calma, las sábanas en REM, alteradas también, mojadas por mi llanto que caía desde cualquier lugar.

Tus despertarares bruscos son hermosos, tus brazos tensados hacia arriba y luego hacia atrás, marcando tu espalda por la que pasean mis uñas, infantilmente, despiadadamente. Es hermoso verte con los ojos casi cerrados y la boca contraída, con la voz apagadita diciendo buenos días sea la hora que sea. 

Eres hermoso en esta cama que tiene tu forma, y cuando no estás, la forma que dejas es el peor lugar para encontrarme. 

Es hermoso revolcarte y que se nos pase la vida en la cama que no cambia nunca de color. Y es hermoso encerrarnos debajo de ella y hacer como que nada más existe, linterna en mano, somos nosotros dueños del espacio, que es hermoso porque estás.

Eres lo más hermoso que he visto y no quiero cerrar nunca los ojos para aprenderte de memoria a diario más y más.

1 comentario:

Augustine dijo...

Repito: estoy enamorada de tu forma de escribir.