23.11.12


Detrás de las puertas la ropa se amontona y se cae de vergüenza.
 Las únicas marcas que me hacen saber que estuviste aquí
 son las que no quiero ver. 
Las que duelen.

Te has escondido debajo de todas las palabras que me dijiste al oído, has cerrado mis posibilidades de encontrarte porque ahora lo niegas todo. Yo me trago las lágrimas, vomito orgullo inservible y lanzo al viento cartas para ti.

Tengo miedo de que vuelvas, tengo tanto miedo de que pongas otra vez tus manos en mis piernas y sonrías con ese desparpajo que me pone a temblar. Tengo miedo de que respondas, miedo de cruzarte en mi camino, tengo miedo de que vuelvas a mí. Y lo deseo con fuerza.

Nosotros siempre fuimos tú y yo, separados, limitados a mezclarnos ocasionalmente. Tú siempre fuiste más que yo, y yo me inventé para ti. Ahora todas mis letras están enredadas y los recuerdos corriendo por mi mente me hacen tropezar. Confundo tu desprecio con tu ausencia y mi paciencia con tu deseo, confundo tu piel contra mi piel, corazón contra corazón.

Dame la oportunidad de terminar la historia, dame la oportunidad de curar tu herida supurante de mi memoria.

"Había una vez" es la parte de los cuentos con la que más me identifico. Algo hubo una vez, estoy segura. Quizás fue hace tanto tiempo que ya no recuerdo qué era, pero estoy segura que algo hubo. Había algo... una vez.




Y eso es suficiente para seguir.

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