15.1.13

Tratar.

Estoy y no estoy; igual que tú. Estamos y no estamos y nadie sabe nada porque en realidad todos los que nos rodean no tienen el menor interés en enterarse. 

Estoy y no estoy. Y me voy haciendo chiquita queriendo sin querer y volteando todas las hojas en blanco que pudieron ser cartas que te escribiría pero que nunca te enviaría, porque tú estás y no estás. Y a pesar de todo eso, te busco.

Nunca hay de por medio una confesión enteramente sincera. Es como la verdad y la mentira, están y no están. Es el margen de ambigüedad absoluta en el que decido encorazarme y protegerme o protegerte o dañarnos de una vez por todas.

Quisiera decir en voz alta que te esperé muchas veces en madrugada, que te enredo en mi pensamiento para que me atiendas cuando despiertes, que vendí mil veces almas falsas a demonios más falsos aún. Y no estaría diciendo nada, porque nadie escucha y no importa qué tan fuerte hable, siempre habrán voces más importantes que la mía.

Estamos y  no estamos y todo está bien, porque cierro los ojos y sigo despierta, sigue siendo el mismo mundo raro al que trato de pintarle pajaritos cantores multicolores al borde de mi ventana para ver si así logro dormir un poco, y no.

Y cuando quieras estar, yo también estaré y no estaré, porque ya estoy acostumbrada a la mitad de nada y no encuentro la forma de caber en el montón de cosas que faltan desde que te fuiste.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Apasiona la vorágine de sentimientos - Ben diez