3.4.13

A veces vuelves

A veces vuelves sin más aviso que el sonido de tus pasos, sin más invitación que mi piel erizada con tu voz en mi oído. 

El tiempo pasa por nuestros ojos y a veces duele, cuesta olvidar lo que no quisimos decir y los recuerdos se confunden con los deseos que tuvimos por la noche, pero estás, estás aquí, volviste esta vez.

Todas las manías que coleccioné mientras te fuiste, hacen silencio cuando me arrullas en francés antes de dormir y cuando no estás, entreno mis gemidos para enredarte cuando vuelvas otra vez, y no puedas dormir.

Yo te espero siempre.

A veces el ruido de mi pecho me aturde, pienso en ti y mi corazón se rompe en pedazos que se hacen otoño en mis ojos, lluvia negra de lápiz de maquillaje, círculo vicioso. Y es que a veces me dejas, pero no te vas.

Cualquier cosa que pase lejos de tu cuerpo sobre el mío no existe, no soporto las palabras si no las dices tú, si no las escribes en mi espalda con las yemas de tus dedos fríos. Cualquier palabra dicha por alguien más en esta cama, pasa por una dulce comparación, seguida por una sonrisa cómplice en la distancia, porque no te puedo mentir, a veces tú no estás.

Pienso en ti.

La noche tiene muchos sabores, los cigarrillos en el cenicero tienen muchos nombres, mis labios, tienen también muchos labios. ¿Tu cuerpo se pierde en otros cuerpos?

Es que a veces existes... como la duda.

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