22.10.13

Quod me nutrit...

Todas las noches te escribo pensando que esta será la última vez que lo hago. Deseo con todas mis fuerzas alimentarme de algo que no sea tu necesidad, porque siento que ya no te ahoga y me estoy debilitando, tengo hambre y no respondes, no vienes, no terminas de llegar.

Pienso en las palabras, en colocar las letras armoniosamente para seducirte, para invitarte a mi centro, pero nada te despierta. Estoy muriendo de hambre y tú no te das cuenta.

Respiro. Uno, dos. Uno, dos. Pierdo el aire, caigo al suelo. 

Te empiezo a imaginar, me miras desde arriba y estás rodeado de mi ansiedad, me urge un poco de compasión, me urge que vuelvas a ser tú quien iba tras de mí. Es ahora o nunca. No fue nunca antes, no será después, no estarás jamás.

Sigo pensando en tu sabor, mi dulzura en tus labios, la acidez de tus lágrimas, todos los colores de tu cuerpo tienen sabor a pasado, tengo hambre y no hay nada que me llene, ni siquiera tú, pero te busco y no dejas que muerda tus manos, no me dejas acercarme.

Quod me nutrit me destruit.

Aliméntame, estoy hambrienta. 

Destrúyeme.

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