21.1.14

En los últimos días había decidido que no te quería más. Me gusta buscar problemas y tú ya no significabas ni siquiera eso. Las horas pasaban y no querías volver nunca, ¿qué se supone que tenía que esperar de ti? ¿que me digas otra vez lo mucho que gustas de mí y que con eso me contente?. 
Tampoco espero que vengas a la puerta de mi casa a darme serenata mientras le dices a todos que soy el amor de tu vida, porque no lo creí cuando me lo dijiste mirándome a los ojos y tomando mis manos entre las tuyas. No te creería de ninguna manera.

El tema es que no sé qué espero de ti, pero el verdadero problema, es que tampoco sé qué espero de mí. Es ahí en donde todo lo que dije pierde sentido y quisiera borrar a cada persona que se interpone en mi camino hacia ti. Quiero borrarme a mí misma y dibujarme de tal manera que nunca deje de gustarte. Si pido mucho, no quiero saberlo.

En la noche el tiempo deja de pasar. Mas bien, siempre retrocede. Siempre vuelve a traerme recuerdos de cuando yo te miraba desde el balcón en la madrugada y tú preferías quedarte ahí a estar lejos de mí. 

¿Sabes qué hago cuando los recuerdos bonitos regresan? Pienso en ti ahora. Pienso en todas las mentiras que dices, tan básicas, tan absurdas. Pienso en qué estarás pensando, trato de adivinarte las líneas de las manos y descubrir qué buscas. No entiendo, tampoco, pero al menos me regresa a la realidad de saber que tú y yo no nacimos para estar juntos.

Tú y yo somos solo tú y yo, nunca nosotros.

Nunca nosotros.

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