7.1.14

Hoy es parte de ese grupo de días en el que decides ignorarme. Pasas de mí como si nunca hubiese existido, como si no hubiese sido yo la que inspiraba tus más recientes perversiones. Es eso; de pronto no me deseas más.

No logro entender cada cuánto tiempo me necesitas. Me persigues, me llenas de halagos, me juras que nadie jamás te hará sentir lo que te hago sentir yo, me ruegas por un poco de atención y cuando menos lo espero, desapareces. Dejas de amarme, dejas de ser y estar. Retrocedo hasta el punto exacto en el que dijiste la última frase de amor y todo parece tan normal, tan natural, que no llego a salir de este laberinto.

Algunos de estos días pienso en que tienes a alguien más, pienso que es en otra persona en la que estás pensando y a la que estás tocando. Imagino el escenario perfecto en el que ella sí accede, porque a pesar de todo, nunca dudé de tus dones de convencimiento. Ella no necesita jugar a que te pierde porque tampoco te quiere tener, entonces no hace estos estúpidos nudos en los que yo a veces te envuelvo para intentar que me quieras más, que me extrañes un poco más. 

Y tú vas y vienes y buscas y encuentras y en todos lados eres bienvenido y siempre habrá un lugar en donde pases la noche y a la mañana no tengas que despedirte al partir. 

Hoy no es de esos días en los que yo me doblo las piernas y escribo todos mis pensamientos en letra grande en mi cuaderno amarillo, porque de tanto jalar la soga se terminó rompiendo y ya no tengo fuerzas para seguir en este juego en el que nunca gano nada y el premio consuelo no me consuela.

Quiero escribirte y decirte que te quiero dejar ir, que quiero que me dejes ir, quiero que seamos libres y que no contemos más el uno con el otro para aliviar los calderos de la soledad, porque el tiempo pasa y pesa y deja marcas. Bórrate, bórrame, no existamos más. Equitativamente.

Quiero escribirte y decirte que ya no te quiero y que no quiero que me quieras, que no quiero que me ates, que me busques más, pero con una sola palabra, entraré de nuevo al espiral y estoy tan mareada que no tendré más opción que descansar en ti.


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