28.1.14

Otra vez la misma historia. Te dejo ir un poco porque quiero pasear de la mano de alguien más y regresas. Como si te aterrorizara la idea de perderme. Irónico, como si me tuvieras aunque sea un poco.
Te acepto, te cuido como a un cachorro herido. Limpio las marcas de otros cuerpos en tus manos y exalto tus labios secos de otros labios. 

Te miento, te doy una sonrisa falsa y mi cuerpo se abre como una mariposa si me tocas, pero no soy yo, son las ganas que tengo de que en algún momento ya no quieras irte y yo por fin te pueda decir adiós. 

Quiero que pierdas en el juego, quiero que te quemes el corazón y las ganas, quiero que el premio consuelo no te consuele más, que sepas que yo haré las normas desde ahora.

Y mientras escribo con la derecha te acaricio con la izquierda, blindo mi izquierdo corazón de estas palabras y perfumo la casa con tu aroma.

Porque 
al
final
no
hacia
dónde
está
la 
salida

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