24.2.14

Había imaginado durante días seguidos que llegaría el momento que por fin, por fin te des cuenta de la revolución de mi corazón cuando estás cerca. Había programado de todas las formas posibles la conjunción de nuestros cuerpos de manera que parezca casual, ordenada pero no impostada, natural.

Había escrito en todos mis cuadernos tu nombre con códigos encriptados, como una adolescente motivada por su primer amor, por su primer deseo carnal. 

Había cruzado los dedos mientras hablaban de ti, había pensado en tus ojos mientras fumaba un cigarrillo y la ceniza se mantenía erguida en su forma. 


Necesito explicarte de alguna manera o que de alguna manera entiendas que cada cosa que hice fue porque cada cosa que haces me está volviendo un poco más loca.

Date cuenta.

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