13.6.14

Y

Durante la tarde, después de caminar por horas, hablar cosas sin sentido y fumarte todos mis cigarrillos, me pusiste las palmas de tus dos manos en la nuca y me dijiste "No te enamores de mí." 

Yo reí, te miré a los ojos, me perdí por un segundo como lo haría tantas veces, porque nadie tiene unos ojos azules como los tuyos y porque ni siquiera el mar es tan profundo. Me perdí y sonreí. Vi el camino que tus ojos hicieron de los míos hacia mi boca, me tapé la sonrisa con los dedos y pensé que no podría evitarlo, pensé que lo más fácil de hacer sería enamorarme de ti, sería amarte porque me acababas de salvar, me acababas de dar vida, solo estábamos tú y yo, fue la primera vez que te vi y tú me estabas adelantando algo que terminó siendo tan alejado de la realidad.

Me he colocado en todos los escenarios posibles buscando el porqué de tu advertencia, tratando de entender si sentiste lástima, si sentiste miedo, si lo que te conté te tocó el corazón y querías evitar que algo malo me pase. Nunca entendí qué quisiste, qué intentaste al pedirme que no sienta amor por ti.






-No te enamores de mí.
-Ya es tarde, igual te voy a romper el corazón.




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