13.9.14

B

Estoy lejos de la realidad. Me llevas a un abismo incontrolable, no puedo decirte que no, no puedo arriesgarme a que te alejes, no quiero.
Cada rincón en el que me escondes y me posees tiene el aroma del fracaso, pero el recuerdo de tu perfume en tu piel es más fuerte que eso, más fuerte que yo, que todo. Solo quiero amarrarte a mí, quiero que te pierdas en mí como yo me pierdo en tus manos, en tu sexo.

Quiero hablar de ti, quiero contarles a todos que eres tú, que soy yo, que no hay nadie más, al menos mientras estamos juntos. 

Tengo que admitir que a veces tengo miedo. Dejas de besarme y me miras como si no entendieras nada, como si no supieras qué haces ahí o como si me quisieras, me obligo a pensar que es lo primero, que estás totalmente demente y que pierdes el ritmo.

Todos los días me dices algo nuevo y siempre con la premisa de que tenemos las cosas en claro, que no nos confundamos y sonrío pensando que existe quizás, quizás, una pequeña, pequeñísma posibilidad de que tú ya no sepas qué hacer.


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