22.9.14

Lima, setiembre 22

Estoy cansada de Lima, de no saber elegir, de no saber si es primavera o invierno, de que sea setiembre y siga jodiendo la lluviecita de mierda, que no es ni deja de ser. Estoy aburrida de este gris, nunca lo pensé pero no lo quiero más. 

"Esto no es lluvia, lluvia es la de Buenos Aires" dijo él, acariciando a su gato, cansado de insistir y que yo le siga diciendo que no, encendiendo un cigarrillo contra otro. Ahí también pensé que tenía que irme aunque no quisiera, aunque después haya tenido que caminar arruinando mis zapatitos de tacón con la lluvia, ¿qué lluvia? si lluvia es la de Buenos Aires y aquí en Lima es solo una chispa a las siete de la mañana estando ebria y feliz, como hace mucho no lo estaba.

Pero ahora, el día de hoy, estoy harta de Lima, quisiera inventarme otra ciudad enrollada en mi cama. Mi propio clima, mis propias reglas de tránsito, mi cielo propio con mi color favorito. Y a ti, te daría un pase libre, porque tú eres lo único que me gusta de estar aquí o estar allá, eres lo que me hace estar y si yo me invento una ciudad, tu pecho sería la muralla que impida el paso de los malhechores, tus piernas serían puentes hermosos para colgarme y balancearme. Tus brazos los llenaría de buganvillas y ante tu sexo haría un altar, mi religión. Solo tú y yo viviendo en mi ciudad inventada con perfecto clima, no más lluviecita maricona que impida que salga a patinar, no más franja electoral, no más cielo bipolar.


Estoy cansada de Lima pero también solo estoy cansada.

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