14.9.14

Tengo demasiados pensamientos, todos dan vueltas al rededor de absurdos que se pierden y se desdicen y se reencuentran recargados de todo lo que sea posible para destruirme, manteniéndome viva.

Como quien me ata a ver un espectáculo que no quiero observar, me abren los ojos con pinzas, me sujetan, me obligan.

Tú cruzas la puerta, entras y sales, mi casa es tu casa pero no quieres quedarte. Está bien, no quiero que te quedes, solo quiero que me abraces, que me hables suavemente, que pongas tus manos sobre mis piernas, solo un momento, hasta que no quiera más y puedas volver con ella que necesita todo de ti, yo no, yo solo necesito tu atención, solo un momento.

Me duelen las manos, me duele el cuerpo, el vientre, cada parte en la que estuviste. Me arrepiento pero no vale de nada, a veces me muerdo los labios recordándote dentro de mí y luego me ahogo en llanto porque no puedo ser tan tonta, no puedo estar tan dispersa, no lo creo, no lo acepto. Me sangran los labios.


En el fondo pienso "es normal, es parte de todo", todos dicen que es normal, que nada pasará, siento que tengo miedo como mecanismo de defensa, como antídoto a la ley deMurphy, luego siento miedo real, luego me olvido.

Solo quisiera que me hables ahora para poder decirte que esta noche no, hoy no tengo ganas de saber de ti, aunque me muero, aunque lloro, esta noche no, quizás tampoco mañana por la mañana. Con la idea insensata de que tú querrás más de mí, sabiendo que eso no pasará.


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