28.11.14

Por las noches la soledad desespera...

Mi cerebro no se ha dado cuenta de la realidad. No hemos asumido que ya no tengo diecisiete años, que ya pasó el tiempo en el que podía quejarme en cada red social del hambre que me impongo, del desamor que me busco, de todas y cada una de las malas decisiones que sigo tomando. Si yo pudiera elegir, elegiría no estar, no ser, no agotarme con pensamientos que vagabundean entre el suicidio y la cobardía de cometerlo, pero no puedo elegir. Se me ha condenado desde el vientre materno a ser esto que soy, una combinación de sucesos que parecieran parte de un guión de película americana de bajo presupuesto. 

Amo y sufro. Odio y sufro. Deseo y sufro. Todo lo que hago viene acompañado de pedazos de sufrimiento incrustado, imposible de filtrar, gris; que opaca sin miramientos mis pasos. ¿Qué hicimos mal?

Todo lo hicimos mal y pensamos que podríamos seguir viviendo. Pero sobrevivir no es vivir, es usar el aire reciclado, la ropa en jirones, el pan podrido y los besos de otra boca.

Me miro al espejo y no me encuentro, no soy yo, no soy ese reflejo, me están jugando una mala pasada, están despertando mi paranoia, mis sentidos se alteran simplemente y esta trampa tan bien planeada, no me ayuda a seguir, me doblega.

Las personas desde lejos piensan en mí como un objeto interesante. Me manipulan, tocan mis cabellos y las marcas de mi piel, disfrutan de mis gestos de hastío y sorpresa y se van, porque no encuentran nada más que una cáscara, no hay nada dentro mío.

No tengo ideas, tengo recuerdos imborrables que ocupan todo mi espacio de almacenamiento y me impiden poder entender las palabras de los demás. Los miro, dos segundos después, no recuerdo sus ojos. 

Excepto por ti.

No sé si deba seguir pensando, si deba voltear la página, cerrar los ojos, forzarme a dormir esta noche al menos dos horas seguidas, respirar/inhala/exhala, pensar en positivo, mirar las cosas con otros ojos, matarme de una vez por todas, romperme la cara contra una pared, irmeaunpaíslejanoaresetearmivida, volver a dios, dejar las drogas, decir la verdad o sencillamente no estar escribiendo esto.

2 comentarios:

Ayelen Fernandez Esker dijo...

Esos lugares comunes a los que siempre volveremos aunque creamos haber salido del pozo... El pozo está en nuestra cabeza y no sólo en nuestra historia, pero ahora que lo sabemos podemos mirarlo, rodearlo y aunque nos seduzca, evitarlo. Vivir de forma dramática y aventurera es mejor que vivir en la previsión mentirosa o la paz ilusoria, pero si buscamos el equilibrio entre la cordura y el delirio seremos más felicez... Tal vez. Me gustan mucho tus escritos, tus frases, dignas de una antología, inspiradoras para quienes buscamos historias en cada historia. Un gusto leerte. Besoss

Ayelen Fernandez Esker dijo...

Me corrijo: "felices", el horror de escribir en un teclado que mezcla los idiomas :P