18.1.15

Abismo.

Me revuelve. Por ratos cierro los ojos y me olvido de quién soy, solo necesito sus labios en los míos para encontrarme, para volver a respirar. Pero encontrarlo a él es aún más difícil, va y viene, se entrega, juro que se entrega y, cuando estoy dispuesta a tomarlo entre mis dedos, se vuelve agua y se desvanece. Me mata de sed.

No sé si quiero entenderlo o sencillamente poseerlo. Comprender sus altibajos o enredarlo entre mis piernas y aún así decidiera, no podría hacerlo porque él no me lo permitiría.


Me confunde, intencional y deliberadamente, me confunde. Sabe que me puede, sabe que iré detrás de él si me lo pide y si me desprecia otra vez, esperaré a que regrese, aunque ni siquiera sepa para qué.



Otra vez ha regresado y todo lo que pasó, queda como una foto que no quiero ver, queda, existe, pasó, pero no lo quiero ver porque él está aquí y me basta con eso.

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