27.2.15

L

Eres como esas canciones que no salen de mi cabeza. No quiero escucharte, trato de evitarte pero aquí estás, te bailo, te doy vueltas entre dientes. Cuando me doy cuenta, reniego conmigo misma y trato de despistarme pero no funciona, sin que lo pueda controlar estás ahí de nuevo, acaparando mis pensamientos, sonando en mis oídos, absoluto, dueño del espacio.

Yo soy de esas personas que llaman fuerte la atención. Sin saber de mí todos quieren rodearme, todos quieren que voltee la mirada hacia ellos. Hasta ese momento nadie sabe que después no sabrán cómo deshacerse de mí. Ellos luego, intentarán evitarme.


Pero éramos bellos juntos. Una hermosa dependencia, una perfecta combinación de egos luchando por no resaltar. Tú, yo, todo lo que imaginamos y lo poco que quedó.

Intento volver a concentrarme en algo que no seas tú, intento pensar que todo va a acabar y que volveré a ser solo yo, que tú no sonarás más, que no escucharé tu melodía constante cada dos minutos, cada pestañeo que dura una eternidad. Creo firmemente, que pronto volveré a ser yo, yo sin ti, que pronto nada de esto me va a doler y no habrán más recuerdos, que cuando vea tu rostro en alguna foto, pasaré de ella sin detenerme a pensar quién eres o a qué se debe este sobre salto y ese frío tan repentino.



Ya no sonarás más en mi cabeza.

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